lunes, 19 de julio de 2010

NO LOS CREÁIS

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ISMAEL SERRANO. A LAS MADRES DE MAYO

Viendo el otro día el documental del periodista y director brasileño Roberto Mader, "Operación Cóndor", ese plan de coordinación de operaciones llevado a cabo, en las decadas de 1970 y 1980, por las dictaduras militares del cono sur -Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay, Bolivia- entre sí y la CIA de los EEUU para eliminar y aplastar cualquier movimiento opositor de izquierdas o revolucionario, me encontré con un poema que, salvando las distancias (sobre todo en el plano de la crueldad física), aunque fue escrito en aquella época y para unas determinadas circunstacias personales de tortura física y psicológica, bien podría valer para estos tiempos nuestros actuales, en los que desde el poder económico más inhumano y cruel, se intenta acabar con la libertad y derechos del individuo, la justicia y la democracia:
" Cuando os digan que no caí prisionero, no los creáis
algún día tendrán que admitirlo, creedme.
No los creáis cuando muestren una foto de mi cuerpo.
No los creáis.
No los creáis cuando os digan que la luna es la luna
- si es que os dicen que la luna es la luna-
que esta es mi voz grabada,
que esta es mi confesión firmada.
Si os dicen que un árbol es un árbol, no los creáis.
Y cuando finalmente llegue el día
en que os pidan que identifiquéis mi cadáver y me veáis,
y una voz os diga: "lo matamos,
el pobre diablo murió, está muerto"
cuando os digan que estoy completa y definitivamente muerto,
no los creáis, no los creáis, no los creáis..."

Ahora, igual que antes, es la democracia lo que está en juego. Es nuestra libertad y nuestra dignidad y nuestra vida la que está en juego. Habrá que abrir bien los ojos y no dejarse engañar, aprender de ejemplos y luchas pasadas y convencerse de aquello que Eduardo Galeano escribió: "no son monstruos extraordinarios. No vamos a concederles ese privilegio."

"Guían mis manos, su manos fuertes
hacia el futuro, hasta la victoria siempre."

miércoles, 30 de junio de 2010

QUIÉN GANA Y QUIÉN PIERDE

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PINK FLOYD. WISH YOU WERE HERE

Todo lo que se ha dicho y escrito sobre la Habana, es cierto. Todo lo que durante tantos años imaginé, inventé y soñé, es cierto. Toda la verdad oficial es cierta. Toda la verdad oficiosa es cierta. Aquí nadie se equivoca. Aquí todo es posible. Aquí hay embargo, hay corrupción, hay igualdad, hay necesidad, hay música, hay oscuridad y hay alegría, mucha alegría. Entonces, ¿quién gana y quién pierde?
Estuve 7 días en la capital de Cuba hace unas semanas y yo quería escribir sobre ella. Quería hablar del sol que te recibe nada más poner los pies en la tierra y que te empapa la piel de arriba a abajo, del primer atardecer que recorre el Océano poniendo los pelos de punta o de la primera noche en la plaza vieja, con sus boleros sonando por doquier y las terrazas llenas de gente.
Quería escribir que pasear por la Habana Vieja es, sin lugar a dudas, querer perderse, naufragar con todas las letras. De nada sirven las guías de la FNAC y las indicaciones de los camareros, los consejos de antiguos viajeros o los chismes de los más fatalistas: el barrio más antiguo de la Habana es oro puro que nadie quiere domesticar, la vida y su ensencia a lo largo de callejas y callejones, edificios suspendidos en el aire (y en el tiempo) por leyes más insondables que la gravedad, bares donde aún se huele la pólvora de afamados gángsters y la tinta de geniales escritores y la sensación, siempre presente, que no bastaría una semana, ni dos, ni mil, para poder descubrir toda su grandeza.
Quería escribir, desde luego, que cuando pisé el malecón, la ciudad me ganó ya para siempre. "El paseo del amor y el desamor" nos dijo un amigo cubano, y es, sin duda, una vez recorrido su muro de piedra agrietado por el océano, la mejor definición posible. Parece que toda Cuba estuviera allí: grupos de chavales cantando y bebiendo ron, parejas discutiendo y besándose, familias enteras alrededor de una guitarra y unos timbales, viejos pescadores tentando la suerte de un mar que los separa y acerca al enemigo, niños jugando entre las rocas... en fin, toda una ciudad frotando la lámpara de los deseos frente al mar que les da la vida.
Quería escribir, además, sobre la Calle 23 (o la rampa) y sus bares de música en directo con sus jineteras y sus repugnantes turistas-clientes; sobre la cantidad de murales y consignas revolucionarias adornando y aleccionando las paredes en ruinas, sobre que te ofrezcan un café y una silla en una casa o te inviten a comer un helado en la famosa Coppelia, sobre los puestos de tamales en la calle o los inolvidables mojitos...
Quería escribir, sin ninguna duda, sobre la escasez. Sí, la escasez en algunos restaurantes, en algunas farmacias, en algunas mercerías, en algunas tiendas... la escasez siempre material, eso sí, que nos les arruina la alegría, ni la música en la calle, ni la hospitalidad. No les arruina nada de lo que verdaderamente son, tan diferentes a nosotros, hijos de una sociedad ahíta de comodidades pero siempre enfurruñados, insatisfechos, cabreados.
Quería también, escribir, reflexionar, sobre esa falta de libertad relativa pero evidente; sobre las fallas de un sistema político de solidos principios pero terriblemente gestionado, que se resquebraja como las paredes de esta hermosa ciudad, a pasos agigantados, sin renovación posible, con su detestable CDR en cada barrio y una indolencia política que no hace justicia a su historia.
Y es que yo quería escribir sobre eso y miles de anécdotas e historias más, llegar a una conclusión, poder discernir quién gana y quién pierde con este sistema y esta maravillosa ciudad, tratar de encontrar una solución a mi contradicción personal, pero regresé a España, después de haber parado el reloj del tiempo una semana, y me ahogué, esta vez sin querer. Volví, que no es poco, después de haber estado en la Habana y todo me pareció extraño, superfluo, intranscendente. Volví y al cabo de unos días, un amigo me llamó y me dijo que Saramago había muerto:"se murió, el maestro se murió".
Saramago ha muerto. Todos salimos perdiendo.
Para el mejor, la mejor canción:
" How i wish, how i wish you were here
we're just two lost souls swimming in a fish bowl
year after year.
runnin' over the same old ground
what have we found?
the same old fears
wish you were here"

martes, 25 de mayo de 2010

NO VOLVERÉ A SER JOVEN


JULIETA VENEGAS. A CALLARSE

Eso es lo que pensé cuando escuché a este gobierno proponer sus medidas de recorte del gasto. Pensé que jamás volvería a ser joven y automáticamente recordé uno de mis poemas favoritos de Jaime Gil de Biedma:

"Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde

-como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería

y marcharme entre aplausos

-envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:

envejecer, morir,

es el único argumento de la obra."

No sé decir mucho más. Traidor, cobarde, mentiroso... son insultos que ya le dedican con mejor estilo periodistas de cualquier pelaje a nuestro presidente. Para los jóvenes no queda nada. Ideas, compromiso, esperanza, futuro son palabras huecas, cuencos llenos de nada, recuerdos de algo que nunca vivimos ni tocamos, tal vez en alguna línea salvable de un libro mediocre o en los acordes de algún cantautor famoso... poco más. Nunca volveremos a ser jóvenes porque nos lo han robado todo: el FMI, la UE, la Socialdemocracia, la Derecha, los Bancos... Ese es su gran delito y nuestra gran culpa.

A Callarse! les gritaba Neruda desde la más precisa de sus armas. A callarse les digo yo ahora, en un último intento por no envejecer, morir, antes de que finalice la obra.

lunes, 26 de abril de 2010

5 MINUTOS A SOLAS

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PANTERA. 5 MINUTES ALONE

Dame 5 minutos a solas. No es mucho. A veces es el tiempo estrictamente necesario para decidir que hacer con un voto, un verso, una ruptura o una vida entera.
Dame 5 minutos y verás de lo que soy capaz. Por ejemplo, no firmar un manifiesto a favor de la liberación de presos en huelga de hambre en Cuba ( o en contra), o dejar de ver las pelis en las que salga Willy Toledo y recitar en tono paternalista lo iluso, ingenuo e hipócrita que es ese artista de la "zeja" (por cierto, alguien debería decirle a los periódicos que él nunca apoyó esa campaña); también podría, a lo mejor, deducir de donde saca un político corrupto 3 millones de euros en una semana para eludir la cárcel, o por qué se ataca a un juez desde la extrema derecha y las instituciones de un país democrático sólo por querer hacer justicia; quizás deberían preguntarle a Raúl Castro o Silvio Rodríguez, ya que ellos y sólo ellos parecen los culpables de todos los males de este mundo.
5 minutos a solas. Más o menos, la duración de un cigarrillo o de una de mis canciones favoritas. 5 minutos para decidir si me apunto a tal o cual manifestación, si me significo en una u otra dirección, si me da más asco Rajoy o De Cospedal, Falange o Manos limpias, Intereconomía o La Gazeta, los 40 principales o europa fm.
En 5 minutos, verbigracia, decido la ropa que me pondré el sábado por la noche, el sitio donde cenaré y el pub donde me emborracharé; en ese tiempo resolveré formar parte una vez más de ese interminable ejército de subnormales que hacen cola en las barras y los aseos de una discoteca, que tratan de ser el más moderno, el más gracioso, el más guapo, el más imbécil... y en 5 minutos, tal vez, tendré una opinión sobre el aborto, el libre mercado, las tetas de la camarera y la "liga adelante" por ejemplo, o adoptaré la determinación de fumar menos, hacer deporte, visitar a mi abuela o dejar de votar comunista.
Sólo 5 minutos tardaron en despedirme. 5 minutos es lo que tardé en recoger mis cosas, despedirme de los compañeros, calmar la rabia. En 5 minutos pasé a formar parte de la legión de parados que asolan mi país modélico, avanzado, justo y democrático; en 5 minutos me convertí en víctima de pleno derecho de esta sociedad moderna llena de jóvenes estúpidos e indefinidos, lectores de basura mediática y hacedores de opiniones muy nuevas y muy propias, originales en todos los sentidos: arte, política, amor, religión... Víctima sí, de la nueva hornada de capullos que nos dirige en todos los ámbitos, elegidos a su vez por una generación de desagradecidos e iletrados que se esconde tras la fachada de la tolerancia y la libertad, con tal de poder llevar unos vaqueros molones y un flequillo a lo "beatle" a cambio de sentar al juez Garzón ante los que asesinaron a nuestros abuelos, convertir a un cubano llamado "Fariñas" en icono del progreso y dejar que las alimañas nos roben hasta el alma con tal de que nos dejen repartir los restos.
Dame 5 minutos a solas y verás de lo que soy capaz. Tan sólo 5 minutos para no olvidar la rabia, no comprender lo incomprensible, no tolerar lo intolerable, no aceptar lo inaceptable y no callar, aunque me despidan mil veces, aunque no me parezca a ti, aunque nunca me crea lo que digan un atajo de sinvergüenzas con corbata, aunque siga siendo comunista cuando ya no está de moda.
" You waged your war of nerves
but you can't crush the kingdom
Can't be what your idols are
Can't leave the scar
You cry for compensation
I ask you please just give us...
5 minutes alone
just give me
5 minutes alone"

viernes, 5 de febrero de 2010

CELEBRACIÓN DE LA CONTRADICCIÓN


NICK CAVE. INTO MY ARMS


Celebro la contradicción y me siento a escribir en este blog después de mucho tiempo.
Celebro el hecho de no olvidar, de seguir pensando en lo imposible cuando todo es posible, es decir, que un país entero se vaya a la mierda, que millones de euros florezcan de la nada para ir en su ayuda y que en sus fronteras las bajas pasiones trafiquen hasta con la miseria mientras las comisiones de la vergüenza, pidan perdón tras justificar su inevitable contradicción.
Celebro la atroz ocurrencia de querer llegar a viejo aún cuando nos quieran hacer currar hasta el infinito, aún cuando pretendan abaratar nuestros despidos (más?) y moderar nuestros salarios (más?) en pos de un estado más productivo y solvente (???), aún cuando se inventen alergias, pandemias, vacunas y recetas para mejorar el confort del ciudadano felizmente septuagenario, aún cuando hagan del amor un trasunto del miedo, una trinchera desde donde defender esta apacible autopista de pago por la que corremos como pollos sin cabeza, como el conejo del país de las maravillas de Alicia, sin dudar, respetando todas y cada una de las señales de peligro del viaje.
Celebro la poquedad del ser humano, su insignificancia ante tanto atropello, su desdichada estatura frente a los grandes titulares, esos que incendian el cielo para estallar en el suelo segundos después arrasando cualquier indicio de diferencia, de verdad, de vida al fin y al cabo.
Y celebro el humo que tú y yo respiraremos como verdaderos delincuentes, disidentes en un mundo impoluto, aséptico como un hospital, un universo blanco y finito lleno de carteles que piden silencio, donde la esperanza será lo que nunca tuvo que dejar de ser, una música cifrada y clandestina que tocarán las orquestas prohibidas en las esquinas por las que no se atreverá a pasar nadie

Roberto Iniesta decía en sus conciertos que le gustaba ser contradictorio, así cuando se equivocaba simpre tenía la razón; el maestro Galeano, menos macarra sin duda, lo dijo mejor en su celebración de la contradicción/2:
"De los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.
En esa fe, fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo."

Y como estos días no he parado de escuchar esta maravillosa y triste y contradictoria canción de amor de Nick cave, transcribo parte de su letra y me permito traducirla:
"I don't believe in an interventionist God
But I know, darling, that you do
But if I did I would kneel down and ask Him
Not to intervene when it came to you
Not to touch a hair on your head
To leave you as you are
And if He felt He had to direct you
Then direct you into my arms
Into my arms, O Lord
Into my arms, O Lord
Into my arms, O Lord
Into my arms"
---------------------------------
Yo no creo en un Dios intervencionista
aunque sé, cariño, que tu lo haces
Pero si lo hiciera, me arrodillaría y Le pediría
Que no interviniera en lo concerniente a ti,
Que no tocara un pelo de la cabeza,
Que te dejara tal como eres
Y si sintiera que tiene que dirigirte,
entonces que te dirigiera a mis brazos
A mis brazos, oh Señor
A mis brazos, oh Señor
A mis brazos,
oh Señor
A mis brazos

martes, 29 de diciembre de 2009

FAREWELL


BUNBURY. ...Y AL FINAL

Pues sí, finaliza 2009, casi se podría decir que exhala sus últimos estertores como un moribundo, como si fuera un cuerpo a pocas horas de engrosar la lista de cadáveres de la morgue. Porque se despide un año que nació prácticamente herido de muerte, como esos toros que salen a la arena con más drogas y estocadas que las que les dará el torero a lo largo de la corrida. Termina un año negro, extraño, duro, triste. Un año que formará parte de un período histórico por lo negativo: la crisis económica, las burbujas inmobiliarias, los planes "E", los rescates bancarios.. en fin.

A mí, personalmente, me viene a la cabeza la palabra estercolero... y la palabra rabia... y muchos, muchos tacos. Porque se despide un año de personas buscando entre basuras, un trocito de mierda que les permita seguir mimetizándose con el personal; un año de mujeres y hombres y niños cabreados, nerviosos, contándole las vueltas al rosario del salario de meses infinitos; año de curas de otros años (peores) y otros regímenes (mucho peores); año de desgobierno y oposición guerracivilista; año de facturas y colchones ahuecados, de paredes desnudas y palabras vacías; año de mentiras, de frustaciones, de vanidades envueltas con el pañuelo de sonarte los mocos; año del sálvese quien pueda, primero las ratas y nunca las mujeres y los niños, de los mezquinos que miraban hundirse el barco desde la isla del tesoro; año de pobres más pobres, pagando con su miseria absoluta el pecado de su inocencia y su inexperiencia, su ansia de ser algo más que ese número rojo en la cuenta de los eternos perdedores.

También hubieron otras cosas, es cierto, aquellas que nos mueven por dentro y nos dan aliento incluso cuando hasta el aire se ha congelado: los amigos, la buena música, los libros imprescindibles, la ilusión renacida un siete de Marzo, los besos, las risas, los cigarrillos, dormir abrazado, volver a soñar, a creer, a tener ganas de... en fin, todas esas cosas que hacen de las despedidas aquello que decía el gran Antonio Machado: " Hoy es nunca todavía"

Como las casualidades casi siempre son geniales, mientras esparcía mis vergüenzas por la página infinita de internet ha sonado esta canción de Bunbury que sin lugar a dudas, me parece la más adecuada para esta entrada. Sé que hay un buen amigo al que le encantará; y a su maravillosa compañera, comentarista de mis desvelos intelectuales; y a la mía, en la que pienso ahora mismo, justo antes de poner el punto y final.

"Permite que te dedica la última línea

No importa que te disguste esta canción

Asi mi conciencia quedará más tranquila

Asi en esta banda decimos adiós. "

miércoles, 23 de diciembre de 2009

NO HARÉ LO QUE ME DIGAS


RAGE AGAINST THE MACHINE. KILLING IN THE NAME



Hace unas semanas, meses quizás, algún incauto o interesado, habló de brotes verdes en la economía, es decir, pequeños indicios de crecimiento que en su opinión sentaban las bases de la recuperación y comenzaban a echar tierra sobre la peor crisis económica que hemos padecido desde el 29. Consideraciones coyunturales aparte, estoy totalmente de acuerdo con este excelso optimista (o taimado oportunista según se mire): yo también veo brotes verdes a mi alrededor, señales de recuperación.



Y me refiero a la gente, a las personas: nada de cifras macroeconómicas ni tasas interanuales ni PIB, PNB o lo que sea: brotes verde esperanza en el ser humano en general. Aunque (y aquí hago un inciso) cuando escribo verde sólo pienso en el "Romance Sonámbulo" y su "verde que te quiero verde" del poeta que no encuentran ni hasta donde lo fusilaron y lo "malenterraron", "Café, que le den mucho café" ordenó el maldito Queipo de Llano, por teléfono, en clave y a Lorca nos lo fusilaron y nos lo escondieron bajo tierra en un sitio desconocido para que nunca lo encontremos, lo resucitemos y le quitemos ese sabor amargo que le dejaron en la boca los asesinos de la libertad.



Pues sí (retomo) esperanza, brotes verdes que nos hacen recuperar la confianza en nosostros mismos; primero fue la inmensa victoria de Haidar ante Marruecos (y ante España, la UE, USA...) y el masivo apoyo que recibió del pueblo (¿qué victoria sería sin ese apoyo?), de la sociedad española, también de la francesa, porque hay causas que van más allá de fronteras y países, causas que en su bandera enarbolan todas las causas, todas las luchas, todas las esperanzas.



Y segundo, un chico inglés, Jon Morter y un grupo norteamericano de izquierdas (si la contradicción es admisible) llamado Rage Against The Machine. Y es que esta historia me ha llenado de alegría, casi tanto como la llegada de Haidar a su casa sin agachar ni un milímetro la cabeza. Parece ser que en el Reino Unido, la canción de la Navidad es un asunto importante: se hacen apuestas, votaciones etc. para elegir la canción nº1 de dichas fiestas, que será la más descargada y/o vendida; el caso es que hay mucha publicidad, mucha fama y sobre todo mucho dinero metido en todo este tinglado, tanto que hasta Simon Cowell, ejecutivo de Sony, desde hace 5 años pone toda la carne en el asador, para que el single nº1 siempre sea una canción del ganador del concurso X-Factor (creo que aquí en España se llegó a hacer también, aunque su programa homónimo podría ser Operación Triunfo) espacio que patrocina, financia y exprime su empresa con él, como rostro más reconocible. Todos los años ganaba, menos este.


Jon Morter, harto de que siempre ganaran productos comerciales sin identidad y sin nada que decir, decidió, a traves de las redes sociales Facebook y Twiteer, animar a la gente a dar un vuelco a esta situación y reivindicar autenticidad y valores frente a tanto pasteleo vacío y mercantil y promover la descarga y votación de una canción de 1992 llamada "Killing in the name", canción reivindicativa y combativa donde las haya, himno anticapitalista y un verdadero puñetazo en la cara del "stablishment" mediático y televisivo mundial. Y ganó.

Más de 700.000 fans en su grupo de facebook, 502.000 descargas frente a las 450.000 de Joe McElderry (el otro chico, el predestinado a ganar), toda una borrachera de espontaneidad y libertad que llevó al susodicho Simon Cowell a aceptar la derrota, llamando por teléfono a Morter para felicitarlo. Hay algunas voces que dicen que el verdadero ganador es Sony, compañía propietaria de ambas canciones (y que se ha forrado con esta historia) pero yo creo que no, que aquí lo más importante es el rechazo masivo de la gente a lo impuesto, a lo establecido; es un canto a la libertad y a la autenticidad; una manera de decir que tenemos opinión, tenemos criterio, tenemos corazón y estamos hartos de vuestros teatrillos y vuestros títeres y vuestra desvergüenza, que queremos y estamos dispuestos a cambiar las cosas que no nos gustan; hoy es una canción de Navidad, mañana puede ser la propia Sony... en fin, esa es mi lectura...

Es verdad, me alegré mucho; y recordé como hace 17 años cantábamos y gritábamos esa canción por los bares y los conciertos, sintiéndonos más rebeldes y más auténticos. Hoy su valor sigue inalterable, su esencia incólume, su grito sigue desgarrando conciencias. No quepo en mí de gozo imaginando a miles de personas gritándole al sistema a ritmo de rock n' roll: "fuck you, I won´t do what you tell me" (Jódete, no haré lo que me digas)

jueves, 17 de diciembre de 2009

ASÍ SON LAS COSAS


SEPULTURA. TERRITORY

Las cosas funcionan así:
un dictador monórquido, beato y enano, a punto de darle con mano temblorosa una moneda a Caronte; un grupo de amigos liberales que tienen una asociación dónde explayar su megalomanía y embarcar a sus países; un rey a medio camino entre el mueble bar y el logopeda; un sultán con turbante y cuchillo entre los dientes, camisa verde y corazón de Alí Babá y allá, al fondo, como naturalezas muertas en un cuadro ultrapop de Andy Warhol, un grupo de esclavos a los que les han prometido darles por fin ese pedacito de tierra que les usurparon.

Pero todo se precipita y, de repente, el genocida de un sólo testículo atraviesa el río Estigia para adentrarse en el hades; el rey sigue buscando un vaso de culo ancho y cubitos para el güisqui "on the rocks", mientras practica la posición de la lengua al pronunciar la "r" sonora; los amigos liberales, muy democráticamente, miran para otro lado y pelean como hienas para ganarse un rinconcito en el paraíso a la diestra del colega yanqui y, por fin, el sultán moro, traidor y asesino, con su legión de paletos y perversos súbditos, aprovechando que hasta Dios o Alá están en otras cosas, decide empujar a los esclavos más allá del agua y de los caladeros y de las casas y del gas y de los yacimientos de fosfatos, crearles una frontera de minas antipersona para que se mueran de hambre bien juntitos y proclamar, como un vulgar bandido, que lo que nunca fue suyo, siempre fue de su propiedad.

Treintaycuatro años después, una mujer agoniza en la UVI del coto de caza del rey pasmado. Treintaycuatro años después, el hijo del saqueador con turbante verde, amamanta a su legión de súbditos analfabetos y culpables en la creencia "que Alá propone y el sultán dispone". Treintaycuatroaños después, los hermanos pequeños de los amigos liberales desenfundan sus ideales de salón para llevar a cabo actuciones esperpénticas y cobardes, autojustificar sus sueldos y sus lecturas adolescentes, ahogarse en su propia impotencia y desfachatez y hacer de la ONU una vulgar tertulia de amigotes, una asociación de opereta. Treintaycuatroaños después, los malos son los buenos y los humillados son los terroristas y los gobiernos cómplices de este despropósito, en vez de cargar contra aquellos que infringen las leyes y los derechos humanos, aprietan las tuercas a la única persona en toda esta historia capaz de morir por lo que es suyo, por lo que le arrebataron, por la dignidad y por la justicia caiga quien caiga, incluso a pesar de su propia vida; su nombre, Aminatou Haidar.

Y luego quieren que no nos dé asco este mundo y luego quieren que respetemos sus instituciones y luego quieren que les votemos y luego quieren que no me llegue la rabia hasta la punta del cuello...

"Thought control behind propaganda

false information to manage your anger.

War for territory!!!!!"

lunes, 14 de diciembre de 2009

RAY-BAN


CARLOS CHAOUEN. SEMILLA EN LA TIERRA

No sé lo que sucede a veces, pero algunos días amanecen nublados y no hay manera ya de espantar las nubes y sacar al cielo azul de su escondite. Como si de unas gafas de sol se tratara, el ánimo se va oscureciendo, la tristeza se mete en los huesos y ya no hay forma de sacudirsela a la manera de un perro después de bañarse, por ejemplo.

Hoy es uno de ellos; un día gris, frío, largo... absurdo. No, no se debe a esa cara de mafioso italiano ensangrentada que acapara esta mañana todas las portadas; o que a Herman Terstch lo utilizaran de sparring a la salida de un bar el lunes pasado, ni siquiera (y esta es de verdad) que a Haidar la vayan a dejar morir los sinvergüenzas que nos gobiernan; no, mi tristeza es otra cosa, una especie de resaca, un acto de solidaridad tal vez, la consecuencia lógica tras vivir un instante de felicidad. Porque la felicidad deber ser así ¿no?, fugaz, inesperada, sorprendente, todo lo contrario sería acabar con ella, indefinirla, hacerle perder la gracia. Así, su brevedad y su imprevisibilidad, hacen que hasta en los rincones y en las situaciones más oscuras pueda surgir un destello, un ratito de alegría. Hay veces que uno ve por la tele, en esos países de guerra interminable, entre cadáveres inacabados y edificios mordisqueados, un grupo de niños descalzos jugando entre la miseria, con una viuda allá al fondo sonriendo con una sonrisa sin dientes y casi, diría yo, sin sentido y te emocionas hasta la lágrima pensando la fuerza que hay que tener para disfrutar un instante de dicha en momentos así. La tristeza no; la tristeza es otra cosa... es larga, oscura, dura, cotidiana, el pan nuestro de cada día que decía la plegaria, esa sí que cuando llega se queda por largo tiempo (aunque la longitud de éste se mida siempre en función del que lo padece); es algo normal, común al más común de los mortales, casi una segunda piel; nos hemos acostumbrado tanto a ella que ha dejado de importarnos el sufrimiento de los demás, a veces, incluso, hasta el nuestro propio. Hemos asumido su presencia y su influencia a nuestro alrededor casi como si fuera un derecho constitucional, inviolable, inmutable, inamovible, no como la alegría, tan corta y valiosa, que el día que nos toque declararla a Hacienda, nadie tendrá en su última casilla un signo negativo.
La mía hoy, es una tristeza muy personal, sui generis se podría decir. Nada que ver con mi cabreo con el mundo (apartado unos momentos tan sólo de mi cabeza, lo contrario supondría una falta de respeto), más con el sombrío lienzo que pinta el día, tengo las vísceras apagadas y las entrañas bajas de moral. Simplemente es un dejarse ir, un breve lapsus entre el sueño y la quemadura incesante de la vigilia, una apatía encantada de haberse conocido, un no poder y no querer al mismo tiempo. En días así (también en cualquier otro, la verdad, pero más en días así) me encanta escuchar a Carlos Chaouen y dejarme arrastrar por la melancolía, la garra suave del pasado, la dulce mentira del futuro: "Duele, la vida como un puñal hay veces que duele..." canta el andaluz y yo me siento atrapado en esta verdad inapelable, porque a veces duele demasiado, otras duele sin querer y casi siempre duele, sin más. A pesar de instantes felices y quizás por ello, no sé.
El caso y abreviando que es gerundio, tengo unas gafas ray ban, de sol, cristal de espejo, montura plateada, muy chulas, que en días como hoy me protegen más que nunca. Y es que siempre pensé que guardarse del sol, de la luz, no tenía sentido y en cambio para la oscuridad nunca inventamos un escudo. Por eso, hoy me protejo de ella y de la tristeza con mis ray ban, y conservo, como un tesoro inenarrable, tras sus cristales de espejo numerosos instantes de felicidad. Tantos, que hoy estoy triste porque me da la gana, porque quiero, porque nunca me gustaron aquellos que siempre se reían de todo y porque a veces, sólo por educación, por empatía, deberíamos cerrar la boca y guardar un día de silencio.
"Y cada uno en su camino, va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas..."

miércoles, 2 de diciembre de 2009

CAÍN


GRANDOLA VILA MORENA

Permítaseme aquí brindar un escueto homenaje a la última novela de José Saramago; yo quiero tener 88 años y ser como él. Casi 20 años después de destripar como nadie el nuevo testamento con "El evangelio según Jesucristo", el escritor portugués vuelve con "Caín" a socavar los cimientos de la fe, con esta maravillosa obra situada en los hechos que se explican en el antiguo testamento. Claridad, inteligencia, coherencia... océanos de sentido común para interpretar, como sólo un genio podría hacerlo, las historias que en la Biblia se cuentan y para poner los pelos (y algo más) de punta, a puristas, judíos ortodoxos, cristianos radicales y demás ralea que adornan, aún, hoy en día, este mundo. Increíble que una persona cercana a los 90 consiga provocar y escandalizar de esa manera, como si de los más jóvenes Rolling Stones se tratara. Sólo puedo decir que, nada más cerrar el libro me entraron unas ganas locas de cantar aquello de "Arriba parias de la tierra, en pie famélica legión..."

Valga como enorme consideración, este vídeo que me descubrió mi amada Dénoda, donde Luis Pastor, Joao Afonso, José Saramago, Pilar del Río y Pasión Vega, entre otros muchos (muchísimos) jóvenes entonan aquel emocionante himno, pistoletazo de salida de la mítica y maravillosa "Revolución de los Claveles", en la casa del escritor portugués. ¡ Larga vida a Don José Saramago!

" Grandola, vila morena: terra da fraternidade"