lunes, 28 de noviembre de 2011

EL ELEGIDO


ALICE COOPER. ELECTED

Después de tanto tiempo todo parece tener sentido. Han sido días duros, meses asfixiantes, noches sin dormir y horas que duraban una eternidad, pero nadie podrá negar que valió la pena. Otra cosa es ahora salir a la calle y mirar en derredor: acercarse al quiosco de la esquina y comprar el HOLA, tirar el vidrio al contenedor azul y el papel al verde, o al revés, o como sea, no importa, sentarse en una terraza a fumar y beber gin-tonics, darle una limosnilla a la rumana del semáforo, acudir a una "expo" de un pintor joven y transgresor, subir fotos artísticas al blog desde una cafetería con un portátil, experimentar sonidos con mi nuevo grupo de música independiente... Es innegable que el sol brilla allá en lo alto hoy más que nunca, que la lluvia cae de las nubes más esponjosas y blancas que se hayan imaginado jamás, que la gente se saluda de otra manera cuando se cruza por las calles de este país nuevo y luminoso, con confianza, con alegría, sosteniendo la mirada sin parpadear, que ya era hora de sentirnos orgullosos de lo que somos, coño...

Cierto es, estaba equivocado. Incluso llegué a recelar (lo confieso) de amigos y conocidos. Qué poco imaginaba yo esta felicidad que ahora me embarga, lo fácil que resulta desprenderse de las cosas oscuras que nos amargan y nos complican la vida, tener una actitud positiva, remar a favor y en la misma dirección, no mirar hacia atrás sino hacia adelante, olvidar lo malo, aferrarse a lo bueno.

Ahora sé que antes yo, era un tipo gris; una persona rencorosa que buscaba culpables por todos los rincones, desconfiado, fiscalizador, tal vez algo huraño, con el corazón encogido por el resentimiento y el rostro inhóspito, lleno de arrugas, viejo de tanto dudar. Me dejé llevar por el engañoso olor de los rotuladores en las pancartas, me vi arrastrado en la corriente de los gritos de gargantas poderosas, confundí la calle con una trinchera y la esperanza con consignas, no supe separar la poesía del panfleto, el sentimiento del dogma, la realidad del deseo (como dijo el poeta)... en fin, todo fue perturbación y caos hasta que EL ELEGIDO apareció ante nosotros, imponente, tranquilo, casi celestial, para abrirse paso por el proceloso escenario que le habíamos construido tanto loco inconsciente, tanto imbécil idealista, tanto idiota que otra vez íba a cambiar el mundo.

EL ELEGIDO apareció y todo volvió a ser como Dios manda, todo regresó a su sitio: los especuladores a especular, los corruptores a corromper, los policías a golpear, los curas a abusar, los patronos a explotar y el pueblo al sofá. Y soy feliz, lo sé, ahora soy feliz, aquí, en mi casa, delante del ordenador mientras bebo una cerveza y abro el periódico: el elegido ya llegó, ya esta aquí, y el sol brilla más, allá en lo alto, y la gente se siente orgullosa de pasear por las calles, coño... porque ÉL lo sabe, sí, EL ELEGIDO sabrá que hacer, no tengas ninguna duda...


"I never lied to you, i've always been cool

I wanna be elected

I gotta get the vote, and i told you 'bout school

I wanna be elected, elected, elected"

jueves, 8 de septiembre de 2011

COMO UN MANTRA


RED HOT CHILI PEPPERS. UNIVERSALLY SPEAKING

"Porque el mundo debe ser como la habitación de un jinete viajero! Amigo, sé el jinete viajero de la Tierra! Estas son las dos últimas frases de "Las mil y una noches" y me vinieron a la memoria el martes pasado, tras acudir a la concentración contra la reforma constitucional que organizaron sindicatos y otras fuerzas políticas y sociales de izquierdas. No sé muy bien por qué, aún hoy me lo pregunto, pero esos dos versos como un mantra, se repiten en mi cabeza desde hace 48 horas. Trato de distraerme, de no pensar en ellos: pongo la tele, compro un periódico: González Pons quiere crear 3,5 millones de empleos en 4 años; Esperanza Aguirre insulta a los profesores, envía una carta llena de faltas de ortografía y luego pide disculpas; en internet publican el patrimonio de diputados y senadores... No me creo nada, es todo mentira, en mi cabeza el mantra se repite con mayor intensidad, es un volcán a punto de estallar.

Abro un libro, la literatura siempre fue el mejor refugio, una poesía de Ángel González sale a mi encuentro. Leo:

"Eso sucede en el mismo tiempo,

pero jamás en el mismo día.


Porque cuando es de día en el mar del Norte

-brumas y sombras absorbiendo restos

de sucia luz-

es de noche en Valparaíso

-rutilantes estrellas lanzando agudos dardos

a las olas dormidas.


Cómo dudar que nos quisimos,

que me seguía tu pensamiento

y mi voz te buscaba- detrás

muy cerca, iba mi boca.


Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:

primaveras, veranos, soles, lunas.


Pero jamás en el mismo día"


Enchufo la radio: Manel Fuentes discute en antena con el catedrático Vicenç Navarro; los profesores convocan distintos paros en Madrid y Galicia; De Cospedal retiene el dinero para la dependencia en Castilla la Mancha... Todo, absolutamente todo, es una mierda, y el mantra sigue repitiéndose por los surcos del cerebro desbocado como un torrente de lava, infinito como un viejo disco rayado por el uso.

Perdido y algo cansado, en la habitación donde tantas veces creí que existía otro mundo, (entonces sí, jinete viajero) recurro a la música, a ese lenguaje universal que todo lo puede; tres o cuatro minutos, suficiente; espacio de tiempo maravilloso por donde pasear y salir limpio de todo mal, donde tratar de comprender lo incomprensible, donde reencontrarse con las habitaciones donde todos éramos jinetes viajeros de un mundo indudablemente mejor.

Perdido y algo cansado, con un par de versos sueltos alimentando la inquietud como un mantra, pongo en el equipo una canción de los Red Hot Chili Peepers. Podía haber sido cualquier otro grupo, podía tratarse de cualquier otro estilo, pero hay canciones que están escritas para determinados momentos, para estados de ánimo concretos, igual que hay amores que sólo suceden una vez o bares que están abiertos a la hora oportuna; hoy se trataba de esta canción, de mi imposibilidad para entender el mundo alrededor, de la ingrata letanía de unos versos como un mantra, desordenando la tranquila conciencia en mi cabeza:


"Come on baby cause there's no name for

give it up and i got what i came for

universally speaking

take it back and you make me nervous

nothing better than love and service

universally speaking

win in the long run"

jueves, 25 de agosto de 2011

LA POSIBILIDAD DE LO IMPROBABLE


FOO FIGHTERS. LONG ROAD TO RUIN

Es posible aunque no probable, que un mono de la especie de los chimpancés, entre en una oficina cualquiera, levante la mano a modo de saludo a la recepcionista, tome asiento en el despacho del gerente y con el dedo índice de su mano derecha apriete el botón de encendido del ordenador. Es posible, aunque no probable, que ese mismo chimpancé empiece a golpear las teclas por azar ante la mirada atemorizada del jefe de la empresa, y en la pantalla de la computadora aparezca el siguiente texto: "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..." Es posible, aunque no probable, que nuestro increíble primate tras dos días y tres noches de teclear sin descanso al más puro y libre albedrío, acabe redactando la primera parte del Quijote coma por coma y punto por punto, después se levante de la silla, lanze un bostezo al aire y salga por la misma puerta que entró, ante la atónita mirada de empleados, reporteros, científicos y una dotación de bomberos. Es posible, aunque no probable.

Nuestro gobierno (no Merkel ni Trichet, sino las marionetas, esas que elegimos hace cuatro años para que luego no nos hicieran ni puto caso) quiere ahora reformar la Constitución. Esgrime, mi gobierno moribundo, que hay que reducir costes para salir de la crisis, que no se puede gastar tanto en educación, sanidad, seguridad, infraestructuras, ocio, desempleo, que lo hace Alemania y lo van a hacer Italia y Francia, que no basta con una ley ordinaria, hay que inventar un precepto consitucional que asegure el futuro de todo ese sector privado que vendrá a salvarnos de este largo camino a la ruina que es el estado del bienestar. Asegura, mi cobarde y desnortado gobierno, que no es preceptivo convocar un referéndum, que no hace falta, que hay prisa, que traerá calma y sosiego para todos (todos los mercados, se entiende), que la derecha está de acuerdo, que esto es como los pactos de la moncloa, que es el principio del fin de este largo camino a la ruina que es el estado del bienestar.

Es posible, aunque no probable, que este gobierno se decidiera de una vez por todas a hacer lo que prometió y, antes de instaurar la ideología neoliberal por mandato constitucional, se dedicara a luchar contra la economía sumergida y los paraísos fiscales, a limitar las indemnizaciones millonarias o a crear una fiscalidad más progresiva. Es posible, aunque no probable, que este gobierno hiciera honor a sus siglas y dejara de privatizar todo aquello mínimamente rentable, adelgazando la riqueza de todos en beneficio de unos cuantos buitres carroñeros. Es posible, aunque no probable, que este gobierno o el que venga, actúe como el gobierno de un país democrático, ese en el que los políticos representan la voluntad de los ciudadanos, y ya no se vean nunca más ciudades puestas a los pies del clero, policías golpeando selectivamente o familias expulsadas de sus casas por un banco. Y es posible, aunque no probable, que este gobierno o el que venga o el de más allá, como el mono que escribió por azar el Quijote, de repente, un buen día, para sorpresa de propios y extraños, mercados y agencias, curas y peregrinos, dé un puñetazo en la mesa y se ponga, ni más ni menos, a hacer política en favor de los ciudadanos a los que representa.

Es posible, aunque no probable.


"Long road to ruin there in your eyes

under the cold streetlights

no tomorrow, no dead end in sight"

sábado, 20 de agosto de 2011

QUÉ NOS QUEDA


BEBE. SIEMPRE ME QUEDARÁ

Siempre me quedas tú.

Y la poesía,


LA CRUELDAD (Luis García Montero)


"No es el cuchillo que por fin nos mata,

sino la espera fría de su hoja en la piel,

el tiempo sucio y duro,

los plazos del temor, porque la muerte

suele afilar sus armas

en el miedo cortante de la víctima.


No es el tener que irme,

ni es el amor vivido en dos ciudades,

sino la cuenta atrás de los últimos días,

la mala noche que pasea

su cuchillo de dudas en el pecho,

y después la mañana rencorosa,

el desilusionado rencor de los kilómetros

que me van separando una vez más,

por la M-30,

como la uña de la carne."


entre tanta mierda...

viernes, 12 de agosto de 2011

QUE ALGUIEN ME LO EXPLIQUE


DEF CON DOS. TRABAJANDO PARA DIOS

Mucho se está hablando (y escribiendo) sobre la Jornada Mundial de la Juventud y la visita del papa a Madrid en los próximos días. Más allá de consideraciones o creencias personales, de lo simpático o no que parezca el pastor alemán o de la cara de tontos que tienen todos esos jóvenes que invaden los aeropuertos españoles, existe una cuestión que me inquieta y a la cual no encuentro explicación: la justificación del coste de la visita del representante de Dios en la tierra.

Supongo que es un concepto básico, que un estudiante de primero de carrera se reiría satisfecho si se lo preguntaran en un éxamen, pero no entiendo eso de que el dinero que la administración pública va a gastar en estas jornadas, lo recuperará con creces cuando pase esta semana de oración y celebración, de confesionarios móviles y aspirantes a beatos; cómo?

Por lo que dicen los periódicos, la visita del papa costará unos 50 millones de euros, 25 los aportará la Administración y los otros 25, un grupo de empresas que serán recompensadas con exenciones fiscales (otro tema muy interesante, con el ínclito Rouco Varela de actor protagonista). Por qué? quiero decir, por qué el estado (la comunidad de Madrid, el ayuntamiento de Madrid, la delegación del gobierno en Madrid, los impuestos de todos los españoles) tiene que sufragar los gastos de una serie de chavales que celebran (el qué? ser jovenes? amar a Dios sobre todas las cosas?) durante una semana formar parte de una religión y alabar a su supremo líder? Porque es rentable.

Es curioso, pero el argumento de la rentabilidad la esgrimen tanto los cargos públicos (su desfachatez e hipocresía no debería quedar impune), como los sectores y autoridades eclesiásticas (gran argumento cristiano ese del dinero), en una carrera vergonzosa para ver quien se justifica antes y mejor ante la plebe aconfesional y en crisis. Y yo me vuelvo a preguntar: cómo se recupera todo ese dinero?

Con una mayor recaudación de iva gracias al aumento del consumo?

Con una mayor recaudación gracias al aumento de beneficios de bares y comercios a través de ese impuesto?

Con mayores ingresos a la seguridad social debido al aumento de contrataciones durante esa semana?

Con el posible aumento del turismo en meses futuros?

Todavía nos creeemos este cuento sacado directamente de una película de Berlanga?

Si los peregrinos tienen cedidos espacios públicos para su solaz y descanso, si gozan de descuentos en transporte y servicios varios, si serán funcionarios los que se encarguen de la seguridad, limpieza, etc. de tan sacro evento, dónde está el negocio? dónde están los beneficios para las arcas públicas? por qué salimos ganando todos los españoles con este esperpento? por favor, que alguien me lo explique...

En fin, sin acabar de entender nada de nada, estos días, mientras leía datos y más datos acerca de tan gloriosa visita, he vuelto a recuperar parte de aquella música que yo escuchaba en la adolescencia; vamos, que últimamente, en mi radio suenan los mejores Slayer, los primeros Iron Maiden o los Craddle of Filth, es decir, música salvaje, infernal, heavy satánico se le llamaba en mi época, al fin y al cabo, rock incendiario y anticlerical. Digamos que la visita del papa, en mi caso, ha conseguido el efecto contrario al que se pretende (supongo), y en vez de sentirme cada vez más piadoso y moralmente recto, regreso a los mensajes radicales y directos de la juventud y tarareo, cuando paseo por las calles, canciones como esta de los Def con Dos:

"Trabajando, trabajando para Dios,

ahora las hostias las doy yo"

lunes, 25 de julio de 2011

FLORES PARA HITLER


LEONARD COHEN. CLOSING TIME

Reconozco que la dimisión de Camps me pone. Política en estado puro: presiones, intrigas, deslealtades y traiciones... vamos, todo ese tufillo que tanto apesta cuando de políticos trata el cuento. Me pone la dimisión de Camps y su discursito de sátrapa loco (Kurtz en el corazón de las tinieblas), con esos ojos ligeramente rojos, idos, y esas sonrisitas nerviosas mientras asegura su inocencia, y me pone toda la mierda que han ido escupiendo los periódicos sobre las horas previas a tan difícil decisión; toda la mierda, repito, y aún me quedo corto. Me pone hablar del tema con amigos en un bar, confrontar informaciones, apuntarnos datos, atar cabos para finalmente erigirnos en oráculo y adivinar el futuro, no ya del "ex-president" (qué gustazo escribirlo) sino de su partido, el de la oposición y el del país entero. En fin, reconozco que la dimisión de Camps me pone.



Pero resulta que en el ínterin, un noruego ultracatólico y ultraderechista, más blanco que los polvos de talco y tan rubio como cualquiera de los gemelos del grupo BROS, pone un coche bomba en el centro de Oslo (7 muertos y decenas de heridos) y seguidamente coge un ferry para la isla de Utoya, donde las juventudes del Partido Laborista celebran una especie de convivencia, y se lía a tiros sin mediar palabra (68 muertos y decenas de heridos) durante una hora y media (que es lo que tardó la policía en llegar a ese islote convertido en ratonera). Este noruego ultracatólico y ultraderechista, admirador del Cid Campeador, antimarxista y antimusulmán, escribió un manifiesto que colgó en internet (y que al parecer le llevó 9 años) donde explica el por qué de su locura (o sea de su ideología) con todo lujo de detalles. Un despropósito filosófico, un tocho infumable y ridículo, un esperpento, una locura muy muy peligrosa.


He escrito más arriba que la política me pone y ahora me parece una frase un tanto frívola. Supongo que quería decir que es un asunto muy importante, el más importante tal vez. Un asunto importante y muy serio, y así deberíamos tomarlo. Obviamente, cuando ese jodido loco noruego se puso a asesinar futuros noruegos progresistas, Camps y su dimisión dejaron de ponerme, pasaron a un segundo plano por decirlo de otra manera, pero, sin entender muy bien por qué, enlacé (en mi cabeza, por supuesto) ambos sucesos coincidentes en el tiempo, con un libro de poemas de Leonard Cohen, titulado "Flores para Hitler" (bueno, en el caso del noruego es evidente la asociación, en el de Camps...): en dicho libro, al principio, hay una nota del propio autor, en la que escribe:

"Hace algún tiempo este libro se habría llamado

sol para Napoleón,

y antes aún hubiera sido llamado

murallas para Genghis Khan"

Y así podríamos seguir hasta el infinito...


La política es un asunto serio, el más importante, tal vez...



"Yeah we're drinking and we're dancing
but there's nothing really happening
and the place is dead as Heaven on a Saturday night"

NO ME DEJEIS ASÍ


EXTREMODURO. CABALLERO ANDANTE

"Una sola puerta

de tres, abierta.

Una sola puerta.

Enfrente, la montaña.

Pasa la nube inmensa

toda suya, todo suyo.

Huracanes de vientos,

lluvia andante semiparalela

y en todo el monte

funerales alegres naturales

de hojas muertas.

Los cabellos terráqueos

danzan todos iguales

al son de trompetas invisibles

que vienen de los mares.

Llegó el otoño,

llegó la muerte

mas no para todos.

Hoy morirán hojas y animales

mas no morirán para siempre.

Son ciclos de estaciones naturales

y en su transformación de mañana

darán con más calor,

a la tierra de su muerte,

pasado mañana, brotes de esperanza.

Y yo no he muerto.

Me alegro de la lluvia y me alegro del viento.

Si tengo frío, me caliento.

Si tengo miedo, que no lo tengo,

susurro y pienso. Y para mañana

ya me he comido mi pequeña ración de esperanza.

Una sola puerta

de tres, abierta.

Una sola puerta, inmensa."

MANOLILLO CHINATO.

sábado, 16 de julio de 2011

MI DOLORES


METALLICA. EYE OF THE BEHOLDER

En la ciudad donde vivo las últimas elecciones municipales las ganó el Partido Popular. Desde los primeros comicios de la era democrática, hace ya 32 años, en la ciudad donde vivo siempre había ganado dichas elecciones el PSOE, gobernando ininterrumpidamente desde entonces unas veces en solitario y otras con la ayuda de otros partidos de izquierdas. El pasado 22M, como casi en la totalidad del resto del estado español (la ciudad donde vivo nunca ha sido muy original) esto cambió, y el Partido Popular de la ciudad donde vivo ganó estos últimos con mayoría absoluta. Hasta ahí todo normal, casi predecible con la que estaba cayendo a nivel nacional, y para los que no nos resignábamos a elegir entre lo malo y lo peor, casi un resultado deseable, si no fuera porque los buenos (para mí, claro está) en la ciudad donde vivo no mejoraron resultados anteriores y se quedaron fuera del consistorio.
Pero, en fin, como decía, todo más o menos predecible, esperable (¿el adjetivo existe?), hasta que la señora que dirige dicho partido en la ciudad donde vivo, se puso el traje de faena (el mismo de su investidura, que fue el mismo de la comunión de su hijo, que la austeridad empieza por una misma, di que sí) y sacó lo mejor de sí misma y de sus asesores (por ejemplo su hermana, 3000€ al mes, por lo de la austeridad, di que sí) y se puso a cambiar el callejero a diestro y siniestro, así, sin anestesia ni nada, y como si el Guadalquivir pasara por Moscú (dicha afirmación la escucharon mis orejas en uno de esos programas que presenta Jordi González) lo que antes era Avenida del País Valencià ahora es de la Comunidad Valenciana o lo que en días pretéritos fue la Avenida del Ferrocarril, ahora luce el nombre del último alcalde franquista de la ciudad donde vivo (Vicente Quiles Fuentes se llamaba el individuo, lo apunto por si algún posible lector tuviera un familiar que fuera encarcelado injustamente o asesinado y abandonado en alguna cuneta), sólo por poner algunos ejemplos.
Pero sin lugar a dudas lo que más ha dolido, el cambio de denominación que ha hecho que las izquierdas de la ciudad donde vivo (las de veras, no las que rescatan bancos o privatizan aeropuertos) hayan puesto el grito en el cielo, ha sido el del jardín de Dolores Ibárruri, "La Pasionaria" (tiemblan las teclas del ordenador cuando escribo su nombre) con retirada de monolito incluido, por el de "Jardín de la República Argentina", según el equipo de gobierno que me gobierna (si la contradicción es admisible), debido a que Dolores Ibárruri, "La Pasionaria" (me tiembla el pulso cuando tecleo su nombre) no tiene nada que ver con la ciudad donde vivo, vamos que no nos representa (al fin y al cabo como ellos, pero eso es otra historia).
La verdad, dicha sea de paso y así un poco de puntillas, yo no sabía a ciencia cierta donde se erigía tan bello jardín para tan enorme personaje (el temblor me impide escribir su nombre) hasta hoy, cuando las izquierdas de la ciudad donde vivo (las de veras, no las que congelan pensiones) se han unido para protestar por tan infame decisión. Así que allí estábamos, alrededor de 200 personas, con banderas republicanas y fotos de la agraviada (sigo sin poder volver a escribir su nombre) marchando sobre la ciudad coreando consignas y cantando la internacional (con horror he descubierto que sólo me sé los dos primeros versos y el estribillo, como si de una canción de Juanes se tratara), con el único objetivo de demostrar a la alcaldesa de la ciudad donde vivo (la misma que dona su sueldo a la "casita del reposo" y cede edificios públicos a empresas del OPUS, por lo de la austeridad, di que sí) que no queremos fascistas en nuestros ayuntamientos.
Mientras caminaba entre personas de edad avanzada bastante emocionadas y chavales llenos de energía y mala baba, pensaba en esa mujer, irremediablemente de negro, su pelo canoso recogido en un moño, repetido hasta la saciedad en las fotos, con todas esas muertes en su familia casi desde que empezó a respirar, símbolo de lucha y superación, de resistencia. Mi Dolores es un libro de Almudena Grandes, el "no pasarán" del Madrid del 36, o una foto maravillosa en un periódico, bajando del brazo de Rafael Alberti los escalones del Congreso de los Diputados en el 77. Que me perdone la alcaldesa de la ciudad donde vivo, pero Dolores Ibárruri, " La Pasionaria" (tiembla la casa cuando digo su nombre), ya estaba en estas calles cuando yo empezaba a patearlas, y en todas estas personas que caminan a mi lado, y en todas las luchas que nos acompañan y que nos quedan, y en todos esos ayuntamientos democráticos, que desde hace unos días se llenan de mequetrefes, mediocres con complejo de inferioridad y sed de venganza, que lo único que pretenden con su mezquindad es borrar la memoria, pero que nunca conseguirán representarnos, ni mucho menos cambiar la historia y sus protagonistas.
En fin, el caso es que terminada la manifestación y ya de vuelta a casa, mientras mi pareja hacía comparaciones burlonas entre la alcaldesa de la ciudad donde vivo y Dolores Ibárruri, "La Pasionaria" (tiembla el mundo ahí afuera), yo, y sin saber muy bien por qué, le daba vueltas mentalmente a una canción de Metallica que se llama "eye of the beholder" y que nada tenía que ver con lo que acababa de acontecer. Como este blog va de eso, de canciones y política, o de canciones que hacen pensar o de pensamientos que llevan a canciones, recién llegado a casa busqué la letra de dicha tonada (joder qué palabro, ni que estuviera hablando de Paco Ibañez) y me encontré con esta agradable sorpresa en sus primeros párrafos:

"Do you see what I see?
Truth is an offence
you silence for your confidence.
Do you hear what I hear?
Doors are slamming shut.
Limit your imagination,
keep you where they must"


o traducido, algo así:

"¿Ves lo que yo veo?
La verdad es una ofensa
que silencias por tu seguridad.
¿Oyes lo que yo oigo?

La puertas se han cerrado de golpe.
Limitan tu imaginación,
te mantienen donde ellos imponen.



Mi Dolores no es un jardín en una avenida de la ciudad donde vivo.

No podrán con ella, no podrán con nosotros.




martes, 12 de julio de 2011

POBRECITO MI PATRÓN


FACUNDO CABRAL. POBRECITO MI PATRÓN

Reconozco que no sabía quién era Facundo Cabral. Jamás había oído hablar de él. Mi madre me dice que Julio Iglesias hizo una versión famosa de una canción suya y mi pareja, que tiene varios discos suyos guardados en el disco duro del ordenador hace una pila de años. Algunos de mis amigos (pocos, la mayoría eran tan ignorantes como yo) se ríen altivamente de mi incultura y me recomiendan canciones inolvidables o frases imborrables, casi imprescindibles para seguir respirando en este mundo.

El caso es que en Guatemala, unos sicarios tirotearon el coche donde el cantautor argentino se dirigía al aeropuerto tras un concierto, al parecer porque lo confundieron con el dueño del mismo (un empresario que hacía las veces de conductor, ligado al narcotráfico). Al poco, Ismael Serrano se desgarraba en twitter por tan infame asesinato y mis ojos buceaban por todas las ediciones digitales en busca del adn del desconocido, hasta entonces para mí, y enorme Facundo Cabral.


En medio de tantas agencias de calificación, tanto rescate financiero, tanto buitre especulador y tanto hijo de puta; en medio de tanta basura televisiva, de tanta miseria política y tanto delito mediático, yo me pierdo entre los vericuetos de una vida increíble que me tiene atrapado desde la primera línea, una vida recién descubierta a los pocos minutos de muerto el protagonista, una vida que se me viene encima con toda su pobreza y sufrimiento, pero también con toda su lucha y su arte, con todo su ejemplo; una vida y unas canciones que me desmontan el mundo de nuevo y me dejan un verso maravilloso, ahora sí imborrable, casi imprescindible para seguir respirando:

"Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo"

lunes, 20 de junio de 2011

TRISTEZA POÉTICA


DOWN IN A HOLE. ALICE IN CHAINS

Hay cierta tristeza en los ojos de la mujer que me mira. Hace calor, mucho calor, y eso que son más de las 9 de la noche y el cielo hace ya unos cuantos minutos que se cubrió con nubes negras, casi como los ojos de esa mujer que me mira con cierta tristeza. La marcha llega a su fin, la plaza está de nuevo ocupada, la calle ha vuelto a ser nuestra, las consignas han sido coreadas y la rabia expulsada, sólo hay motivos para la alegría, espacio para saborear el éxito de la convocatoria, pero esa mujer me mira con tristeza.
Tiene alrededor de 60 años, pelo negro (tintado) y coge con timidez el extremo izquierdo de una pancarta gigante donde se acusa a los banqueros de estafa. Parece cansada, se ajusta las gafas de vista con asiduidad, en un gesto que más parece un tic nervioso que simple coquetería y cuando sus compañeros de pancarta corean eslogans ingeniosos a pleno pulmón, ella apenas abre la boca, quizás por timidez, como si todavía tuviera 13 años y le tocara cantar con el coro del colegio en la fiesta de fin de curso. Por un instante nuestras miradas se cruzan: en sus ojos tristes, tal vez cansados, veo reflejada mi ansia, mis ganas, mi ilusión. Minutos después, la busco entre la multitud bullanguera y extasiada, y allí está, sujetando con su mano izquierda un extremo de la pancarta gigante, mirándome con tristeza, o eso me parece a mí, en la misma postura indolente de antes, sin apenas abrir la boca cuando el resto del mundo en la plaza comienza a gritar una tras otra las consignas de rigor.
Minutos después simplemente la perdí de vista, a ella, a su pancarta y a sus compañeros. Me quedé sin saber por qué me miraba con tristeza,por qué estaba allí, por qué sujetaba una pancarta. Me quedé sin saber si sólo fueron imaginaciones mías, entelequias de alguien desacostumbrado al éxito, a la realidad del milagro, a la posibilidad de que todo sea posible. O tal vez sólo estuviera cansada: una mujer mayor, probablemente con nietos, que aún tiene cojones de salir a la calle a reivindicar y a protestar a pesar de los achaques propios de la edad, pero que después de dos horas caminando ya no puede más y le pide al marido, un viejo rockero de la lucha sindical, que abandone el extremo contrario de la pancarta y la lleve a casa a terminar de ver el triunfo de la revolución por la tele.
El caso es que allí me quedé yo, sin saber una vez más como se descifran los misterios de la vida humana, ufano e inquieto a partes iguales, pergeñando una historia en mi cabeza sobre una mujer de mirada triste y tarareando un verso, como una letanía, de una canción muy hermosa y muy triste:

"I'd Like To Fly
But My Wings Have Been So Denied"