lunes, 7 de mayo de 2012

TAL VEZ

ISMAEL SERRANO.SI SE CALLASE EL RUIDO

La chica se llama Yasmina (se escribe así?) y la primera vez que reparo en ella está sentada sola en las escaleras. Es curioso, pero ahora cuando escribo, recuerdo que mientras salía de la comisaría un policía la llamaba por su nombre, pero no es por eso por lo que lo sé, sino por la cantidad de veces que se lo repite gritando un sindicalista de profesión enfermero, minutos después para evitar que pierda el conocimiento.
Yasmina está sentada en las escaleras como decía, sola, con un pañuelo que le cubre la cabeza y está embarazada. Este dato también lo descubro minutos después; no sé quien me lo dice, tampoco podría afirmar porqué lo dice, igual son sólo conjeturas de todos aquellos que ven como una chica árabe, joven, de repente se desploma.
Yasmina, continúo, está sentada en las escaleras de la comisaría, a pleno sol, en pleno mediodía, y la primera vez que reparo en ella se está desplomando lentamente por los escalones de piedra; un peso muerto que no grita, que no emite ningún sonido mientras cae, simplemente se deja llevar, como cualquiera de nosotros hemos hecho tantas veces jugando con las olas del mar, en la orilla de una playa.
Pero Yasmina no está en una playa de arena, esto es la puerta de una comisaría y el suelo es de cemento. Afortunadamente, una persona situada cerca de ella, la coge antes que golpee su cabeza contra el hormigón, e inmediatamente el sindicalista-enfermero toma las riendas y ordena que la lleven a la zona donde da la sombra, que alguien le ponga las piernas en alto mientras él le coloca la cabeza de lado para que no se trague la lengua. Los dos policías tardan una eternidad en llegar, su lentitud es todavía más inexplicable sobre todo cuando, desde el primer momento que Yasmina se desmaya, están justo a su lado; trato de recordar fielmente sus movimientos y los veo siguiendo el desmayo como a cámara lenta, dubitativos, sin saber qué hacer, parece que para esos casos nadie les ha explicado el protocolo.
Mientras la diputada de Esquerra Unida, que había venido para apoyar a todos los integrantes del partido que estaban declarando, le mantiene las piernas en alto a Yasmina, uno de los dos policías se decide a llamar una ambulancia, aunque siguen muy quietos, hieráticos casi, justo al lado donde el sindicalista-enfermero grita el nombre de la chica y le propina serios guantazos para que no se duerma. Su compañero, también de CCOO, mira para otro lado mientras sujeta el cuerpo y Yasmina, de repente se pone a temblar.
Intento acercarme y le doy pañuelos y agua al compañero de CCOO que no quiere ver las convulsiones de Yasmina; alguien me dice que probablemente sea un ataque epiléptico y cuando levanto la cabeza hacia ese par de policías que se mantienen de pie con los brazos cruzados, para exigirles que hagan algo, la primera compañera de Esquerra Unida que ha sido interrogada, aparece, después de una hora, por la puerta de la comisaría. Cabreada y un poco desconcertada, al principìo no acierta a decir nada, imagino que para ella no debe ser fácil: acaba de ser acusada de un delito de coacciones sin ninguna prueba, le han dejado en libertad con cargos a la espera de juicio, la acaban de fichar, le han tomado las huellas, le han hecho una foto en un calabozo y le han asegurado que está en libertad poque ellos quieren, y de repente ve a todos sus compañeros atendiendo a una chica árabe que se convulsiona en el suelo, mientras dos policías observan indiferentes la escena y una televisión local le asalta apresuradamente, como si de esa declaración, de ese micrófono que vuela por los aires, dependiera el futuro de la cadena.
Yo fijo mi atención en Yasmina; parece que ha dejado de temblar y acepta el agua. Abre los ojos y mira alrededor, mientras el sindicalista-enfermero sigue hablando con ella para tranquilizarla y la diputada que le mantiene los pies en alto se seca las lágrimas, creía que se iba a morir, me confesará más tarde, cuando ya todos los acusados han sido interrogados e imputados por algo que no han hecho, y la rabia no nos deja pensar con claridad y ella trata de tranquilizarnos, no preocuparos, nos dice, no podrán con nosotros, nos repite.
Finalmente llega la ambulancia. No sé que ha tardado,15 ó 20 minutos, sólo recuerdo que cuando los funcionarios-enfermeros llegaron donde Yasmina trataba de incorporarse, sólo quedaba un policía, aunque no dijo nada, de eso se encargaron el sindicalista-enfermero y su compañero de CCOO, ellos la han cuidado y quizás, le han salvado la vida.
Todavía esperamos más tiempo en la puerta de la comisaría. Hoy declaraban 5 compañeros, mañana otros tantos, y así hasta 18, de momento, me recuerda alguien. Yasmina estará en el hospital, probablemente le estarán haciendo pruebas. Nunca sabré si estaba embarazada o si los temblores se debían a un ataque epiléptico; nunca sabré nada más de ella: que hacía en la comisaría, que edad tenía, de que país era, si su marido la esperaba en algún lugar al que ella ya llegaría tarde, si trabajaba, si la iban a expulsar del país... nos dio lo mismo, no dudamos un instante; ninguno de los que estaba allí esperando ser interrogados por la policía tuvo el menor atisbo de incertidumbre, no lo pensamos dos veces.

Tal vez Yasmina recuerde eso. Y tal vez se sepa. Tal vez, algunas personas de bien, se pregunten por qué. Y entonces, sólo tal vez, el mundo deje de ser este asqueroso nido de gusanos en que se ha convertido.

"Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.

Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo."

sábado, 21 de abril de 2012

TODOS LOS DÍAS IGUAL


STONE TEMPLE PILOTS.DAYS OF THE WEEK
Todos los días de la semana lo mismo: como un disco antiguo, como la lanza en el costado, como un poema de Pablo Neruda.
Todos los días de la semana lo mismo: palabras, orejas y vísceras tiradas en la calle y el dinosaurio, que no está al despertar.
Todos los días de la semana lo mismo: la televisión y su cornucopia de genitales descerebrados, los periódicos basura y los artículos envuelve bocadillos y la madre naturaleza escondida en la pantalla de un ordenador.
Todos los días de la semana lo mismo: reyes cazando elefantes, infantes autodisparándose, reinas de vacaciones y una turbamulta de gilipollas eligiendo entre messi o cristiano.
Todos los días de la semana lo mismo: Gil de Biedma escribiendo la historia de España, colonos y caciques salivando petroleo y vaciando bolsillos, pobrecitos ellos, que aún no saben quienes son los pobres.
Todos los días de la semana lo mismo: monjas encarceladas y curas del Averno, jornadas de puertas abiertas en los psiquiátricos, cine gore y series futuristas, estomagos ardiendo por las avenidas y Lenin retorciéndose en la tumba.
Todos los días de la semana lo mismo: rock n' roll y miseria, mediocridad por las aceras y melancolía en las familias, dolores y ausencia, éxito o fracaso, líneas tan delgadas que pisamos con la misma alegría con la que de niños pisábamos los charcos.
Todos los días igual: como una canción mil veces escuchada, como el cuchillo que llevamos en la espalda, como este poema de Neruda:

"No es sino el paso de un día hacia otro,
una sola botella
andando por los mares,
y un comedor adonde llegan rosas,
un comedor abandonado
como una espina: me refiero
a una copa trizada, a una cortina, al fondo
de una sala desierta por donde pasa un río
arrastrando las piedras. Es una casa
situada en los cimientos de la lluvia,
una casa de dos pisos con ventanas obligatorias
y enredaderas estrictamente fieles.

Voy por las tardes, llego
lleno de lodo y muerte,
arrastando la tierra y sus raíces,
y su vaga barriga en donde duermen
cadáveres con trigo,
metales, elefantes derrumbados.

Pero por sobre todo hay un terrible,
un terrible comedor abandonado,
con las alcuzas rotas
y el vinagre corriendo debajo de las sillas,
un rayo detenido de la luna,
algo oscuro, y me busco
una comparación dentro de mí:
tal vez es una tienda rodeada por el mar
y paños rotos goteando salmuera.
Es sólo un comedor abandonado,
y alrededor hay extensiones,
fábricas sumergidas, maderas
que sólo yo conozco,
porque estoy triste y viajo,
y conozco la tierra, y estoy triste."
MELANCOLÍA EN LAS FAMILIAS

"I gotta find a way to find her
where could she be?
Four days of the week she thinks i'm the enemy
thinks i'm the enemy"




miércoles, 4 de abril de 2012

MOMENTOS INDELEBLES II


PEARL JAM.ALIVE
Camisas de cuadros y bermudas, botas militares y la melena desmadejada ocultando la cara. El instituto era un antro lleno de niños pijos y las cafeterías empezaban a convertirse en la mejor manera de sentirse vivo. El mundo funcionaba estúpidamente bien y había que crear enemigos interiores, leer poesía francesa y a los inevitables Beatnicks, consumir drogas y debatir sobre el sentido de la vida. Recuerdo que leía mucho, que me sentía diferente, que no iba a ser como mis padres. Las amistades se consolidaban a golpe de café y cigarrillos, de planes absurdos, de vinilos sobados y revistas de música. Recuerdo que hablaba mucho y estudiaba poco, que me gustaba cualquier película en la que estuvieran Winona Ryder y Jonnhy Deep (por ese orden), que era pretencioso, calculadamente introvertido y ambiguamente misterioso, que nunca lavaba los pantalones y que todos los sábados acababa vomitando. Todo era música alrededor: el mundo lo conformaban los 4 minutos de una canción, las conversaciones se llenaban de críticos musicales cargados de razón, las clases eran intermedios entre disco y disco y los fines de semana eran conciertos de rock n' roll en bares de mala muerte. A pesar de la felicidad, tratábamos de desentrañar los entresijos de la tristeza que nos invadía, leyendo, siempre leyendo, drogándonos algunas veces, pero la alegría sólo se permitía tras un acto vandálico exitoso o un mal polvo en el banco de un parque, jamás en público, eso sólo equivalía a la estupidez de un mundo engañosamente feliz.
Como no recordar todo aquello: las noches alcohólicas, las charlas interminables, los exámenes anunciando el inicio del verano... Como no reconocer aquellos días como los más estúpidamente felices, siempre con un libro en la mochila, con las cafeterías llenas de amigos y con todos aquellos bares en los que siempre sonaba el alive de pearl jam y todas las chicas que me gustaban decían que no...

"is something wrong

she said
of course there is
you're still alive
she said
do i deserve to be
is that the question
and if so,...if so...
who answers?
who answers?
i...i...i'm still alive"

lunes, 2 de abril de 2012

DINAMITA


SCORPIONS.DYNAMITE

Tu país... dinamita
Tu banco... dinamita
Tu trabajo... dinamita
Tu iglesia... dinamita
Tu casa... dinamita
Tu coche... dinamita
Tu ropa... dinamita
Tu música... dinamita
Tus libros... dinamita
Tu familia... dinamita
Tus amigos... dinamita
Tu seguridad... dinamita
Tu comodidad... dinamita 
Tu escuela... dinamita
Tu amor... dinamita
Tu sexo... dinamita
Tu droga... dinamita
Tu cuerpo... dinamita
Tus ojos... dinamita
Tu pasado... dinamita
Tus sueños... dinamita
Tus mentiras... dinamita

¿A qué esperas para saltar por los aires?

miércoles, 21 de marzo de 2012

IMBÉCILES

NIRVANA.DUMB
Imaginad por un momento que los que nos gobiernan fueran imbéciles. Aún más, no sólo nuestros gobernantes, sino el jefe del estado y su familia, los directores de los periódicos más vendidos, los presentadores de televisión y los tertulianos, los presidentes de asociaciones empresariales, incluso los máximos responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad y los generales del ejército del aire, de tierra, de la armada... hasta los más altos dirigentes en la pirámide evolutiva de la jerarquía eclesiástica.
Imaginad por un momento que fueran tan tremendamente inútiles, que ante la posibilidad de perder todo lo que tienen y para defender todo lo que han conseguido, le concedieran al verdugo un último deseo antes  de que les cortara la cabeza, o le dieran todos sus ahorros al ladrón que cada día entra en casa a desvalijar la despensa o le ayudaran a apretar las cuerdas al torturador que los está sentando en la silla o le limpiaran los zapatos al mismo monstruo que minutos después los va a aplastar con su suela.
Y ahora imaginad que fuera al revés, que gobernantes, reyes, tertulianos, directores, empresarios, militares, policías y curas pensaran que somos imbéciles y, que para conservar y defender todo lo conseguido, nos dijeran que hay que penalizar el aborto, ser súbditos antes que ciudadanos libres, pegar y detener a los estudiantes, reprimir manifestantes, insultar al que piensa distinto, abaratar despidos, bajar salarios, subir impuestos a los más pobres, dejar en la calle a familias sin recursos, condenar jueces, recuperar el espíritu de la Pepa, celebrar misas multitudinarias en las ciudades, trabajar más horas por menos o trabajar como chinos, pagar dos veces por ir al médico, no ponerte enfermo ni torcerte un tobillo en dos meses, construir cementerios nucleares y un escudo antimisíles, cerrar centros sociales, donar dinero a banqueros en apuros, dejar sin ayuda a discapacitados físicos y psíquicos o ancianos seniles, permitir paraísos fiscales y corruptos en los sillones de mando, pagar por ir a la escuela...

"I think i'm dumb, I think i'm dumb, I think i'm dumb..."

lunes, 12 de marzo de 2012

TODO ESTÁ ARRUINADO


FAITH NO MORE.EVERYTHING'S RUINED

Todo está arruinado. No es difícil llegar a esa conclusión. Todo está arruinado.
En 1992, el grupo norteamericano Faith no More le daba ese título a una de las canciones de aquel maravilloso "Angel Dust"; now everything's ruined, now everything's ruined, now everything's ruined... Todo está arruinado.
Hace 20 años de 1992; yo tenía 20 años menos en 1992, uno se empieza a hacer viejo cuando de todo hace ya 20 años y todas mis bandas favoritas tienen ya más de 20 años de carrera. Todo está arruinado.
No es la crisis, esta agobiante, omnipresente y odiosa crisis; o por lo menos, no sólo por ella. Antes, está escrito, también se sucedían las crisis económicas y las crisis políticas, los poderosos ya estaban gordos y tenían pinta de hijos de puta y nosotros, los de abajo, teníamos ojeras oscuras como pozos y la misma cara de tontos que hoy en día. Imagino que siempre fue así; algunos utilizan esta teoría de la injusticia endémica del mundo para explicar la crueldad actual, pero yo no seré tan miserable.
Repito que no es por la crisis o por lo menos no sólo por ella. Que este es un país de mierda, ya nadie con dos dedos de frente lo duda;  no hace falta que detalle aquí la lista de vergüenzas patrias que nos ahogan en nuestra propia miseria, como el vómito que acabó con tantos artistas tan geniales como alcohólicos; lo más duro es la connivencia, el tú también lo harías si pudieras, la comodidad del sillón, el mando a distancia y la cobardía del silencio de la gente de bien, como dijo Luther King. Este país de mierda debe de estar lleno de gente que no duerma tranquila por la noche, me dijo alguien el otro día; no es así. Todo está arruinado.
Basura, basura y más basura. Veo telediarios que parecen tebeos y leo periódicos infames al desayuno, escucho a señoras de épocas pretéritas proclamar orgullosas su condición de rancia antigualla, y a curas, reyes y políticos fascistas reírse de las legiones famélicas que pueblan las calles, ingenuos parias de la tierra que alimentan sus fábricas y sus mansiones, sus chanchullos y sus vicios, idiotas que abandonaron la lucha final por una parcelita cerca del mar o una comisión por objetivos.
Basura, basura y más basura. Hablo con la gente y siento su desgana, la apatía suicida, esa esponjosa resignación que llevamos sobre los hombros y descargamos con urgencia acodados en la barra de un bar, o difuminados entre la confortable masa de un campo de fútbol, signos de violencia reprimida, insatisfacción, el paraíso no existe y este país es una mierda, quién duerme tranquilo por las noches? Basura, basura y más basura. Todo está arruinado.
Hace ya 20 años de muchas cosas: el instituto, el sexo primerizo, los poemas de Neruda y las enormes borracheras en descampados llenos de adolescentes emborrachándose; también el rock n' roll y las peleas,  tristezas tan gigantes que parecía no fueran a terminar nunca y la juventud, pesada como una losa, con sus expectativas preparadas para ser traicionadas y su maravillosa energía dispuesta a ser desaprovechada. Todos aquellos errores que marcan lo que uno es y lo que acabará siendo.
Como dije más arriba, no es por la crisis o por lo menos no sólo por ella; quizás sólo sea que escuché la canción inapropiada o que al final asumí mi papel secundario en toda esta farsa o que me parezco más de lo que me gustaría a todos esos que mataría de un tiro en la cabeza sin un atisbo de remordimiento; el caso es que todo está arruinado, todo está arruinado, todo está arruinado...

"But he made us proud



He made us rich


But how were we to know


He's counterfeit


Now everything's ruined"

martes, 14 de febrero de 2012

EL BOE NO


TOM PETTY.WALLS

Hace poco descubrí que el BOE es un organismo autónomo, algo así como una empresa de la Administración Pública, Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado para ser más exactos. Esto no tendría mayor importancia (más allá de la constatación de mi ignorancia institucional), si no fuera porque me he hecho asiduo a ella. Ya sé que no debería, pero he adoptado la peligrosa manía de acudir a dicha agencia cuando el gobierno redacta una ley o un nuevo decreto y, muy a mi pesar, puedo afirmar que crea adicción. Quizás el problema esté en mí, claro, ¿qué otro idiota se puede pasar las horas de su tiempo libre leyendo el BOE?; estoy seguro (más ahora que soy su lector más fiel) que ni tan siquiera los pergeñadores de mi nuevo narcótico escrito lo hacen, pero yo sí y, como no tengo psicoanalista que me desentrañe las entrañas (toma aliteración de la "ñ") sólo me queda pensar que soy raro, o gilipollas o las dos cosas juntas. El caso es que -perfil psicológico aparte- leo y releo una y otra vez sesudos decretazos e impecables textos refundidos, amén de algún que otro Real Decreto Ley que quita el sentío, pero la verdad es que no me entero de nada. Ya sé que no debería decirlo, pero es así: ya puede ser una reforma laboral o la ley del aborto, la reconversión del sector financiero o la ley de estabilidad presupuestaria, yo, de la misa, ni la mitad. Entonces, la siguiente pregunta es obligada: ¿lo entenderán ellos?
He de reconocer que a mí me engancharon los preámbulos, esa fue la zanahoria; no todos los días uno puede disfrutar de la pluma de todo un presidente del gobierno, o de un ministro, hasta de un presidente de Comunidad Autónoma, de hecho se han dado casos de preámbulos escritos a cuatro manos entre dos ministros, cosa que me parece el colmo de los colmos de la liturgia oficial escrita, algo así como el nuevo disco de Sabina y Serrat o el de Lou Reed con Metallica (no, esto último no va en serio). Bueno, empecé por el preámbulo (cosa lógica si uno empieza las cosas por el principio) seguí por Títulos y Capítulos, me sumergí en disposiciones adicionales y terminé en la Disposición final y, ya sé que no debería decirlo, pero ahora puedo afirmar que Kavafis se equivocaba, que lo mejor no es el viaje sino llegar a Ítaca cuanto antes. Lo repito aquí una vez más y en la calle si hace falta, pero ¿de verdad entienden lo que escriben? Tengo la firme convicción de que cada capítulo lo redacta un asesor distinto y que no les dejan juntarse ni saber quien ha escrito que, un poco como los jurados populares (¿el de Camps?) pero de forma individual, algo así como una novela de Grisham (mejor Forsyth, la verdad): a tal hora en tal día pasará un coche a recogerte, te vendarán los ojos, entrarás por una puerta y saldrás por otra distinta, en todo el tiempo que pases aquí dentro no tendrás contacto con nadie, aquí tienes el sobre con el dinero, como si no, explicarse lo que pasa después de publicados leyes y decretos, cuando abres un periódico y resulta que aquello que parecía tan educado y tan moderado es una canallada como la copa de un pino; que luego ni tan siquiera ministros y diputados saben bien lo que escriben o dicen, recordad al ministro Wert explicando en el congreso la supresión de Educación para la Ciudadanía, o a Montoro justificando el mayor atropello a los derechos de los trabajadores de la democracia, por la buena acogida que ha tenido en Alemania (perdón, Unión Europea).
En fin, yo en realidad, lo que quería decir, es que ahora que sé que el BOE es una empresa pública y que, si el gobierno del PP hace lo que dice (que nadie se ría) es decir, reducir gasto público eliminando educación, sanidad, servicios sociales y organismos autónomos, ¿qué haré yo si me quitan mi mayor y más nueva droga favorita? ¿Cómo pasaré mis viernes por la noche, mis domingos por la tarde? ¿Qué leeré antes de irme a dormir? ¿Con cuántas empresas públicas creerá el PP que puede vivir un país? ¿dos? ¿una? ¿cero? (coño, parece una cuenta atrás de desaparición del Estado del Bienestar), ¿tendrá en cuenta el señor Rajoy las tribulaciones de una persona media a la que le recortan derechos, le suben impuestos y encima se dedica a leer el BOE para no acabar entendiendo nada?
Ya sé que no debería decirlo, pero lo haré: que se carguen RTVE, el museo del Prado, los Centros de Salud y los colegios públicos, pero el BOE no, por favor lo pido; el BOE no, o que se preparen para la venganza.

Nota: la canción  de Tom Petty no tiene ninguna relación con lo escrito, pero aparte que me gusta mucho y que tiene un estribillo pegadizo, se me quedó enganchada en el repeat del equipo ayer por la tarde mientras leía el BOE, y no dejo de pensar en ella.

"You got a heart so big
It could crush this town
And I can't hold out forever
Even walls fall down"


lunes, 13 de febrero de 2012

GASOLINA, ALCOHOL Y FUEGO

MOLOTOV.GIMME THA POWER
Hazte con una lata o una botellita de coca-cola, por ejemplo (hay que arrancar el problema de raíz), busca en el armario de tu cuarto de baño alcohol para curar heridas, mínimo 70 grados (y cambiar al gobierno de nuestro país); consigue un bidón de gasolina (a la gente que está en la burocracia) y un pañuelo o un rollo de papel higiénico (a esa gente que le gustan las migajas).
Ármate de valor y sal a la calle (yo por eso me quejo y me quejo), que no te dé miedo sentir como la rabia te aprieta los puños (gente que vive en la pobreza); llena tu botellita de coca-cola de gasolina hasta la mitad (nadie hace nada porque a nadie le interesa) y moja el pañuelo con el alcohol ( la gente de arriba te detesta). Nota como el tiempo se detiene (hay más gente que quiere que caigan sus cabezas), como se ajusta la correlación de fuerzas (si le das más poder al poder), respira e introduce el pañuelo hasta que se sumerja en la gasolina (más duro te van a venir a coger) pero no olvides dejar un trozo colgando por fuera de la botella (porque fuimos potencia mundial); ya no hay alternativa: coge un mechero, enciende el pañuelo y corre (somos pobres, nos manejan mal).

Gasolina, alcohol y fuego. (Dame, dame, dame todo el poder)

martes, 24 de enero de 2012

AHORA

JOAQUÍN SABINA. AHORA QUE

Sí, ahora es el momento y tú lo sabes.

Ahora que tus hijos pasan frío en sus pupitres o cierran las aulas cuando se acaba la luz del sol, mientras unas calles más allá, apenas unos metros, las corbatas y los guantes blancos cenan a 60 euros la gamba y el cava, que el caviar va de parte de la casa. Ahora, sí, ahora que te levantas más temprano que nunca para no ser el último de la cola, que te dé tiempo a fichar, a dejar algunos currículos en empresas al borde de la quiebra, a vender tu alma al hombre del banco (perdón, del “saco”) para que no deje a la intemperie una mujer enferma, dos niños rebeldes, una foto de bodas y un hombre en paro, que ellos ya no pueden hacer nada por ti, quién te mandaba tener hijos y comprar una casa, angelito mío.

Pero tú sabes que es ahora; ahora que te suben la contribución y el agua y las basuras, justo ahora, que te desahuciaron, qué mala suerte, pobrecito mío, que ibas tú a saber que encima también iban a subir el billete de autobús, ahora justo que malvendiste el coche para pagarle las gambas al tío del banco (perdón, del “saco”). Pero cómo explicarlo, tú que fuiste tan pulcro y respetuoso con las ordenanzas, recogiendo caquitas del chucho de la más pequeña, sí, lo sabías, al final te ibas a encargar tú, pero no imaginabas que también te iba a tocar poner las bolsas, por Dios, qué incivismo, dejar la mierda por ahí con lo limpia que está la ciudad ahora, con brigadas rápidas, que parece que vayamos a entrar en guerra con ese nombre, pero tú lo has leído en el periódico, ese mismo en el que leíste que iban a terminar con el desempleo y sin embargo cada vez la cola es más larga, a veces, piensas, a veces parece que todo sea mentira, si no fuera porque soy un hombre respetuoso y cabal, diría que hay unos cuantos hijos de puta que se están riendo de mí.

Pero es ahora, sí, ahora que sabes que hay trajes y bolsos que se pagan con favores, que ver perder a Fernando Alonso año tras año significa centros de salud cerrados, menos quirófanos, ambulancias que tardan más, bueno, y de los medicamentos qué, si hasta las Farmacias se han puesto en huelga, que aquí parece que no paga nadie, bueno tú sí, tú has estado pagando religiosamente, como un bendito hasta el último céntimo, para que pintaran en las calles un carril bici miserable, o para que transformen el parque en una especie de cárcel orwelliana o para que vendan el palmeral al mejor postor, porque esa es otra, tú celebraste los patrimonios, cuidaste el entorno, te entristeciste por culpa del Picudo y resulta que ahora hay huertos que no se pueden proteger, que van a cerrar la Estación Phoenix, que la deuda es tan grande que igual nos toca vender palmeras para los próximos eventos que organice Orange Market.

Pero a pesar de todo, es ahora, sí, ahora que los yernísimos además de altos y rubios también son ladrones, y los reyes ya no protagonizan cuentos de princesas sino relatos de piratas, y todo el país es un convento medieval donde personajes siniestros ofician misas multitudinarias, y adolescentes pajilleros intercambian canciones horteras y pecados contra el sexto mandamiento a 80 céntimos el metro, y los maricones, qué decir de los maricones, tú que pensabas que eran personas como cualquier otra y resulta que eran el enemigo público número uno, casi como una banda de terroristas o esos grupos de personas que debaten en las plazas…

En fin, es ahora y lo sabes, ahora es el momento de despertar y salir a la calle, a reclamar vida y justicia y bienestar, a gritar bien alto, a pisar fuerte, ahora, es ahora, sí, ha llegado el momento, que lo sepa todo el mundo: políticos corruptos, empresarios sin escrúpulos, columnistas manipuladores e inversores genocidas, todos, incluido el hombre del banco (perdón, del “saco”).



Sí, ahora es el momento y tú lo sabes.

martes, 17 de enero de 2012

YA ESTÁ DICHO



Se murió Manuel Fraga Iribarne. Un hombre malo. Un represor, un Franquista, un culpable que nunca pidió perdón ni se arrepintió. Murió un hombre malo, punto. En los medios de comunicación hablan de luces (prácticamente todos) y sombras (casi ninguno). Hablan de luces, de Democracia, de Transición, de centro derecha, de altura intelectual. El hombre malo ya es un hombre bueno. Hablan de luces con la boca abierta, molares, premolares y caries bien a la vista: el hombre malo era honrado, el hombre malo quería a su familia, el hombre malo era cariñoso en la intimidad, el hombre malo era austero, el hombre malo era Padre de la Constitución. El hombre malo ya es un hombre bueno. Hablan de sombras con la boca pequeña, en sordina; eran otros tiempos, otras formas de hacer política, otro mundo, otro país, otras personas a las que había que educar y dirigir y castigar para ser otro mundo, otro país, otras personas. El hombre malo es un hombre bueno.

Todo lo que me gustaría escribir sobre Manuel Fraga Iribarne ya lo ha hecho Nacho Escolar en su columna de Público. Murió un hombre malo, punto.
Pedro, Francisco, Romual, José, Bienvenido, Enrique, Julián y tantos, tantos otros luchadores por la libertad y la Democracia, esa por la que murieron y que no podrá arrebatarles un asesino cualquiera; para ellos, por supuesto, hoy más que nunca, L'Estaca de Lluis Llach.

"Si estirem tots, ella caurà
i molt de temps no pot durar.
segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja
Si tu l'estires fort per aquí
i tu l'estires fort per allá
segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem alliberar."